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Quintaesencia democrática
Agosto 25, 2005 09:05 AM


Sube el diapasón de la intolerancia, aumenta el irrespeto a las ideas contrarias en el marco del pseudo debate sobre el mentado acuerdo comercial y la coincidente blitzkrieg propagandística de la candidatura paralela que no iza.

Se critican sendas cartas de dos egregias maestras dirigidas a sus colegas del magisterio, sin publicarlas para que el ciudadano pudiera conocer ambas caras del argumento. Se repudia su respetuoso llamado a la desobediencia civil, tan cara a la más legítima cultura democrática de Costa Rica y toda nación civilizada.

La desobediencia civil es un tipo de negación pacífica y persuasiva de ciertos actos del poder o contenidos de la legalidad. La ejercen ciudadanos comprometidos con el destino del país: minorías cualitativamente importantes que cumplen con su deber cívico arraigado en convicciones éticas. Su ejercicio no vulnera derechos que pertenecen al bloque de legalidad, pero sí niega derechos de origen no democrático o la perpetuación de privilegios. La desobediencia civil no pretende transformar el orden político ni socavar sus cimientos, sino promover la modificación de algunas decisiones o leyes dañinas a la nación.

La historia republicana se enjoya con gestas de desobediencia civil y resistencia ciudadana lideradas por maestros y estudiantes. Oportuno es vivificar la conciencia histórica.

▶ La movilización popular de la noche de San Florencio en 1889 fue llamada epopeya del civismo por el periodista don José Mª Pinaud, en cuyo recuerdo se instituyó en 1942 el 7 de noviembre como Día de la Democracia.

▶ Las protestas patrióticas de educadores y alumnos culminaron con la quema de La Información (magnavoz del régimen) en 1919, narradas por los periodistas don Francisco Mª Núñez en 1920 y don José Marín Cañas en 1969.

▶ Las manifestaciones nacionalistas organizadas por la Liga Cívica contra el trust eléctrico extranjero en 1928, fueron encabezadas por el Dr. Ricardo Moreno Cañas, don Alfredo González Flores, don Joaquín García Monge, don José Mª Zeledón, doña Carmen Lyra y don Omar Dengo.

▶ La vigorosa resistencia estudiantil, apoyada por las mujeres, a la intentona de 1943 para trasladar a los diputados el conteo de los sufragios presidenciales, reseñada por don Eugenio Rodríguez Vega.

▶ La huelga de brazos caídos protagonizada por los empresarios o la manifestación silenciosa de las mujeres en 1947, antecedentes de los hechos del 48.

▶ La protesta estudiantil por el contrato de ALCOA en 1970, capitalizada por el entonces diputado don Rodrigo Carazo Odio.

▶ El Combo del ICE en 2000, cuyos efectos reverberan un lustro después.

La malmirada “democracia de la calle” fue legitimada de nueva cuenta el pasado 9 de agosto por el desfile de trabajadores de la Cámara de Industrias a Zapote.

Cuando la integérrima ciudadana que es la señora Premio Magón doña Hilda Chen Apuy escribe a los maestros con el objeto de «compartir con ustedes mi profunda preocupación en este momento de grandes decisiones para nuestro país», es fiel a las más puras esencias democráticas.

Cuando la enorme mujer que es la señora ex Ministra de Educación Pública doña María Eugenia Dengo se dirige a sus colegas como «apóstoles de la educación», rememora «insignes batallas dadas por el Magisterio Nacional en contra de aquellos que han pretendido ensombrecer nuestra paz» y exhorta: «educadoras y educadores: la patria nos llama», habla por millares y millares de compatriotas.

Se podrá disentir de la opinión de ambas damas ejemplares, mas no dudar de su alma democrática, su acendrado patriotismo o su ciudadanía activa y crítica.

para La República, 29 agosto 2005