Una campanada patriótica dio, ante la imagen venerada de la Virgen de Los Ángeles, Su Ilustrísima don Hugo Barrantes. Advirtió sobre las tres Costa Ricas de opulencia, pobreza y exclusión social; los dilemas éticos de justicia y solidaridad suscitados por el TLC; y la responsabilidad de los partidos ante la inequidad galopante. Habló con voz profética, «sensibilidad de pastor, ojos de fe».
«Existen varias Costa Ricas. Una, impenetrable, de grandes mansiones y lujo, de personas que viven casi como en otro mundo. Otra, la de gente sencilla, accesible, con raíz y estirpe campesina, gente pobre pero dispuesta siempre a colaborar. Hay aún otra Costa Rica, la que vive en precarios, en cuevas, hacinada, sumida en la extrema pobreza, excluida de los bienes y servicios que el país ha logrado; esta es la Costa Rica desconocida; es la OTRA COSTA RICA», expresó el Arzobispo.
Dijo el sucesor de Thiel, Sanabria y Arrieta: «Es sensible la brecha que cada día se ensancha entre los que más tienen y los desposeídos… Esos hermanos pobres están excluidos del bienestar generado por el crecimiento económico… Mientras unos tienen acceso a la salud de primer mundo… un sector corre el riesgo de ser excluido del legítimo derecho a la salud… Existe una educación de primer mundo, y otra de segunda categoría… Unos costarricenses poseen viviendas de millones de dólares, otros apenas costean alquileres y muchos, en latas y cartón… Hay costarricenses con empleos y salarios de ejecutivos de transnacionales, otros de humildes funcionarios públicos y otros en… su sistema infrahumano de vida».
La inequidad no es designio ineluctable sino producto perverso de la errada política económica neoliberal. Abogó por «construir una democracia social, que permita la movilidad ascendente, y el mejoramiento de la calidad de vida. La disyuntiva está en continuar produciendo riqueza concentrada y pobreza estancada, o asumir una estrategia de desarrollo sostenible con rostro humano».
El TLC de las divergencias ¿afirma o niega «la prioridad de la persona sobre las cosas, pone el bien común por encima de intereses individuales»? Dos «conceptos éticos –solidaridad y justicia– [son] la luz que debe iluminar el análisis del TLC, antes de decidir su posible aprobación o rechazo», afirmó.
Para el Magisterio Eclesiástico, la solidaridad es «categoría síntesis de toda ética cristiana. La ética no es asunto privado, es asunto público. Por eso hablamos de ética política, de ética del desarrollo. Solidaridad y justicia son dos caras de una misma moneda. La solidaridad desemboca en el compartir. Los bienes han de ser divididos y repartidos sin excluir a nadie, sin acaparar unos a costa de la privación de otros y sin introducir en la distribución medidas discriminatorias».
A las puertas de la campaña política, el Arzobispo de San José solicitó que los partidos «presenten un proyecto-país, con verdadera proyección de futuro. Que ofrezcan, luego, un programa acorde». Agregó: «La fe cristiana reconoce el carácter central de la persona humana. Para juzgar la verdad de un proyecto político, los católicos tomamos como criterio si hay, en esa propuesta, una concepción cristiana del hombre y de la historia».
La homilía arzobispal enfilada al neoliberalismo culminó rotunda: «Costa Rica vive un momento crucial… O nos unimos, o nos hundimos, porque todos vamos en la misma barca».
Costa Rica se llena de música con el XV Festival Credomatic. Arte y naturaleza de la mano. Intérpretes, conjuntos y orquestas de todos los continentes. Agosto es el mes de la Virgen de los Ángeles, del Día de la Madre y de este armonioso certamen de categoría mundial. Albricias.
para La República, 8 agosto 2005