Todo costarricense responsable debe leer el informe de la Comisión de Notables sobre el acuerdo comercial con Estados Unidos. Hace muchos años que no se produce un documento tan equilibrado y profundo sobre los dilemas reales que el país debe resolver para derrotar la pobreza, combatir la inequidad y reencontrar la ruta perdida hacia el desarrollo centrado en la persona humana. La ciudadanía estará ciertamente agradecida con los señores Antillón, Chang, Gámez, Macaya y Villalta por su encomiable servicio prestado a la Patria. Benditas sean las universidades públicas y la iglesia católica por sus invaluables aportes al informe, respetuoso del Estado Social de Derecho y de la Constitución Política.
Hay una disyuntiva falsa que polariza a la sociedad y divide incluso a las familias: sí o no al susodicho acuerdo comercial. «No tendría sentido aprobar o reprobar un Tratado y pretender enfrentar las serias consecuencias de la decisión, cualesquiera que éstas sean, si el país no corrige vacíos, rezagos y deficiencias que arrastra en el esquema de desarrollo que ha seguido en las últimas décadas», advierte el informe. «Si pensamos que el criterio único es el comercio y el enriquecimiento, sea de personas o de grupos, con detrimento y exclusión de los más necesitados, jamás podremos salir de la pobreza, y el desarrollo, que consiste en que las personas y los pueblos pasen de condiciones menos humanas a condiciones más humanas, jamás llegará».
Los Notables previenen al gobierno, a los partidos, a la prensa y a la ciudadanía que la propaganda y «las campañas de sectores favorecedores del Tratado, no han logrado generar un acuerdo nacional suficiente para viabilizar el Tratado y en cierto sentido pueden haber contribuido, por el contrario, al desacuerdo». No hay condiciones políticas para aprobarlo, señalan con meridiana claridad. Es que el hiperbólico canto de sirenas sobre la magia del «libre comercio» choca contra la realidad que sufren los ciudadanos. Miles de millones de colones en propaganda a favor del acuerdo comercial, y la candidatura presidencial paralela, no convencen.
«El ‘libre comercio’ no es sino una forma de entender (una ideología) y de normar las relaciones económicas, sociales y políticas entre los países y en su interior», dice el informe. «Históricamente ha constituido una práctica que los países más desarrollados han tratado de imponer a los más débiles mientras llevan a cabo, simultáneamente, prácticas proteccionistas a lo interno. En esa ambigüedad se terminan privilegiando los intereses de las empresas y países más competitivos agrandando, de hecho y de derecho, las asimetrías con los menos desarrollados. Es la competencia y la ampliación de mercados, no la cooperación, los que constituyen el núcleo central de esa perspectiva y de las prácticas que de ella se derivan». Vale decir, la negación sistemática de la «política permanente de solidaridad nacional» dispuesta en el artículo 74 constitucional.
Ojalá que una editorial universitaria saque una edición popular del informe de los Notables, acompañado de preguntas y respuestas para facilitar la comprensión. Ojalá que en todas las aulas escolares, colegiales y universitarias se conozca y se analice este documento oficial. Ojalá que en cámaras, sindicatos y los demás órganos de la sociedad civil, se estudie el texto.
Los Notables iluminan la vía costarricense al desarrollo.
para La República, 26 setiembre 2005