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¿Cuántos a favor y quiénes en contra?
Diciembre 5, 2005 10:42 AM


El fracaso de la Cumbre de las Américas en Mar del Plata confirma una lección evidente en la actual Asamblea Legislativa: en democracia, las minorías cualitativamente importantes suelen pesar tanto o más que las mayorías cuantitativamente elevadas.

Allá, 29 jefes de Estado (85% del total) querían reanudar las conversaciones sobre el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) pero 5 lograron posponerlas.

Aquí el gobierno comenzó con 19 diputados y el cogobernante PNL con 17 para un total de 36 (dos menos de la mayoría calificada) pero los 5 libertarios lograron frenarlos.

De ahí el título: ¿cuántos a favor y quiénes en contra?

Además, cualquier cálculo político debe sopesar la influencia de los medios de comunicación social que crece en proporción con el debilitamiento de los partidos. (Recuérdese la máxima de Herbert Hoover: todo lo que construye la prensa puede ser destruido por los periódicos). Asimismo, hay que considerar la judicialización de la política preferentemente en la Sala Constitucional. En fin, el reglamente legislativo es producto del toma y daca bipartidista ya relegado por voluntad del Pueblo Soberano.

Quienquiera gane las elecciones de 2006 –en febrero o en abril– tendrá que lidiar con estas realidades que complican el ejercicio del poder. Es previsible que el nuevo Presidente de la República reciba una proporción menor del padrón electoral que el saliente. Obtendrá la legalidad sobre la titularidad del mando, pero no la legitimidad que debe conquistarse y refrendarse día con día.

La importancia de la Sociedad Civil es mayor hoy que antes. Se cree mucho más en el Informe sobre el Estado de la Nación emitido anualmente por un programa de las universidades públicas, que en cualquier documento gubernamental. Está por los suelos la credibilidad de la autodenominada “clase política” (aunque entre políticos clase es a veces lo que más falta).

Encarceladas o enjuiciadas figuras prominentes del país político, el mensaje ético del Magisterio Eclesiástico resuena en amplias capas de la ciudadanía.

Hay quienes quisieran creer que Sociedad Civil significa solo sindicatos (los trabajadores sindicalizados llegan si acaso al 1% de la fuerza laboral). Cuando el Magisterio Nacional actúa unido (maestros de primaria, profesores de secundaria, catedráticos universitarios), el gobierno recula o comete suicidio.

Se equivocan quienes sueñan con imponer un programa de gobierno rechazado por gruesos sectores de la ciudadanía, la cual se siente cada vez menos representada por los partidos. A la fuerza, ni los zapatos entran…

Ganar las elecciones equivale así a colocarse una corona de espinas sobre la sien.

Sin un pacto de cohesión social, que haga converger los intereses de todos, es mayor la posibilidad de una gran confrontación social.