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Día de la Libertad de Expresión
Agosto 31, 2007 11:10 PM


La salud de la democracia depende del vigor de la Libertad de Expresión. Derecho humano fundamental, su titular por antonomasia es el ciudadano. Los profesionales y las empresas de comunicación son usuarios privilegiados. Es como la fe, que pertenece a todos los fieles, servidos por los religiosos o sacerdotes y por la institución de la Iglesia.

¿Qué es la Libertad de Expresión? Es la pizca divina en la persona. Dios creo al ser humano a su imagen y semejanza, que consisten en la capacidad de raciocinio, el libre albedrío y el dominio de la palabra. Entre todas las criaturas de la Tierra, la persona tiene la mayor potencialidad de expresión. Es, por tanto, un derecho ingénito.

Este es el segundo año de vigencia de la ley n.° 8510, “Declaración del 1º de setiembre como Día de la Libertad de Expresión”. Coincide con el natalicio del Dr. José Mª Castro Madriz, reconocido desde el siglo XIX como «campeón de la garantía de la emisión del pensamiento» y desde comienzos del siglo XX como «fundador de la libertad de imprenta en Costa Rica».

¿Y cuál es el estado actual de esta libertad fundamental? Antes de fin de año saldrá el primer informe del Observatorio de la Libertad de Expresión, que se ocupará precisamente de medir avances y retrocesos en sus diversas dimensiones: el derecho ciudadano a la información; el acceso a la Administración Pública con fines informativos de interés público; el derecho de respuesta y de rectificación; el derecho constitucional a recibir información adecuada y veraz; la prohibición de la censura previa; la regulación del secreto de Estado; el inquietar o perseguir por la manifestación de opiniones; el rechazo de la apología del odio como incitación a la violencia; la eliminación de las diversas formas de intolerancia; la garantía del pluralismo y el respeto de la diversidad.

A raíz de la convocatoria al referéndum del 7 de octubre, el tema de la equidad en la información, el análisis y la opinión en la formación de la voluntad del elector, está en el centro de las preocupaciones cívicas. Hay cada vez más empresas de comunicación comprometidas con la búsqueda del equilibrio en la presentación de la alternativa del Sí o el No. Quedan algunas remolonas, monitoreadas por el Tribunal Supremo de Elecciones y ponderadas por los consumidores y usuarios; otros, bajan el tono a la ofuscación.

Dos recientes foros académicos sobre «justicia mediática» y «veracidad en la información» tocaron asuntos candentes. Una cátedra de la UCR está focalizada este semestre sobre «medios de comunicación, poder y derechos ciudadanos». La calidad de la Libertad de Expresión se estudia y se discute en un constructivo espíritu de desarrollo democrático.

Voces críticas han sido acalladas en meses recientes por empresas estatales o particulares de comunicación. La democracia se achica, no se engrandece con tales decisiones erróneas. Es lamentable que la intolerancia persista en determinados sectores de la sociedad. La fecunda diversidad siempre es positiva.

Desde la perspectiva del ciudadano como titular por excelencia de la Libertad de Expresión, hay mucho camino que andar. Ojalá surjan propuestas viables para mejorar. Hoy es un día de reflexión sobre la madre de todas las libertades.

Es oportuno recordar una lección del Dr. Castro Madriz. Los incisivos periodistas de El Travieso, traían al Presidente de la República de trompo de ñiques. En 1868, los paniaguados que pululan en palacio le aconsejaron clausurarlo. Respondió don José Mª: «Creo que la expresión de la verdad, aun la más amarga, conviene al gobernante que como yo, tiene el valor de abdicar ante ella sus errores… Primero y ante todo la nación, y primero el derecho de los ciudadanos [antes] que lo que pudiera convenirme a mi en esta jefatura transitoria…» O tempora, o mores – oh tiempos, oh costumbres.