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Trascendencia mundial del referéndum
Octubre 4, 2007 11:05 PM


La consulta popular del 7 de octubre sobre el TLC, puede tener alcances mundiales comparables con los del referéndum en que los franceses rechazaron el proyecto de Constitución Europea. Por eso, la prensa internacional, los parlamentos de Washington y otras capitales, los gabinetes ministeriales de Iberoamérica y la misma Casa Blanca, llevan día a día el pulso evolutivo de nuestra voluntad ciudadana. Los países en desarrollo de África, Asia, Europa del Este y Latinoamérica observan lo que acontece en Costa Rica porque, potencialmente, su resultado puede afectar el rumbo de las negociaciones comerciales en marcha.

Sintetizo aquí mi participación en la conferencia "El referéndum y la actual coyuntura política nacional, una visión de conjunto", efectuada el 27 de octubre en el auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica. La breve referencia a mis palabras aparecida en el Semanario Universidad, es inadecuada.

El ímpetu de los acuerdos comerciales tipo TLC, semeja a un tren disparado a alta velocidad. Ante el avance avasallador de los acuerdos comerciales, es la primera vez que un país devuelve el proceso decisorio del poder legislativo a todos los ciudadanos que integran la nación. Las encuestas de opinión indican que el rechazo del TLC es una posibilidad real. La desaprobación del acuerdo comercial haría historia a escala planetaria.

Ahora bien, la participación de los ciudadanos el 7 de octubre puede analizarse al menos en tres dimensiones: a) un plebiscito sobre el modelo de sociedad y el estilo de desarrollo; b) un referéndum “revocatorio” sobre los partidos, los políticos y las instituciones controladas por ellos; c) un referéndum vinculante sobre el TLC.

Las visiones contrastadas del Estado Social de Derecho ante un Estado Liberal de Mercado constituyen el primer nivel del referéndum. De una sociedad fundada en los valores de justicia, equidad y solidaridad, a una economía caracterizada por los atributos de eficiencia, competitividad y productividad. De un estilo de desarrollo participativo, inclusivo y sostenible, en el cual el fuerte apoya al débil, a un modelo de darwinismo social en el que el fuerte se impone sobre el débil. Esta dimensión mayor sobre la sociedad deseada y el proyecto de país anhelado no se explicita así en los debates pero se transparenta en los discursos de una y otra alternativa referendaria.

La formidable protesta ciudadana contra la partidocracia, la politiquería y su concomitante corrupción, puede asimilarse al instituto democrático ―inexistente aún en Costa Rica― del referéndum revocatorio, mediante el cual el pueblo destituye a infieles funcionarios elegidos o designados. Los titulares de los poderes del Estado están sometidos a juicio y, en sentido figurado, podrían ser clavados en la picota donde se exponen públicamente las cabezas de los ajusticiados o los reos. La ciudadanía no comprende y rechaza el alineamiento generalizado ―real o percibido― de la mayoría en la Asamblea Legislativa, el Tribunal de Elecciones, la Sala Constitucional y determinados sectores de la prensa, con el Poder Ejecutivo.

El tercer elemento es la decisión sobre el TLC. En vez de encomendar la campaña del acuerdo comercial a una entidad separada, el Poder Ejecutivo se echó la tarea al hombro, con consecuencias políticas imprevisibles. Al frente tiene ―en palabras del memorándum Casas-Sánchez― una poderosa coalición ciudadana de raíces diversas y profundas. El rechazo del TLC tiene implicaciones estratégicas para la potencia hegemónica, la dominante ideología neoliberal y grupos económicos imperantes. Es en esta faceta donde más puede apreciarse la trascendencia mundial del referéndum.

Hay, desde luego, muchas otras razones por las cuales los ciudadanos acudirán a las urnas.

En la discusión nacional rumbo al referéndum, surge una auténtica rebelión popular contra los poderes establecidos. Partidos políticos y maquinarias electorales están desbordados por la insurgencia cívica de los denominados Comités Patrióticos brotados por toda la geografía nacional. Es temprano aún para valorar la posible influencia de este fenómeno de participación masiva, en el reacomodo del mapa político de cara a los comicios generales de 2010.

En Washington, el senador demócrata por Ohio, Sherrod Brown, dijo el miércoles que el referéndum de Costa Rica puede dar impulso al movimiento mundial del Comercio Justo (versus el Libre Comercio) y sentar las bases de una relación cualitativamente superior con los Estados Unidos. “Hay razones para tener esperanza”, añadió: “Si el TLC es derrotado, podemos crear un nuevo tratado comercial, que beneficie preferentemente a los trabajadores y las comunidades, la pequeña y mediana empresa, a la gente que lucha por una economía humana, que ayude a tener una fuerte clase media”.